Conferencia

El amor, fundamento de la razón

Los Cuatro Amores

Encuentre contenido actualizado sobre el desarrollo de la estructura que da el amor, y las herramientas que aporta para el cumplimiento de los objetivos que Dios se ha propuesto con el ser humano.

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Pr. jorge enrique orejuela castillo

Pastor y consejero por más de 40 años. Graduado en Teología de la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos. Médico cirujano graduado de la Universidad del Valle. Actualmente se desempeña como Presidente de la Junta de Presbíteros de la Iglesia Apostólica de Jesucristo - "Fe en Jesús" Comunidad Internacional.

El amor, fundamento de la razón

La revelación bíblica deja ver que tenemos una existencia ligada a un Dios que disfruta relacionarse y que nos ha creado semejantes a Él, con la capacidad para aprender a relacionarnos y hacer de este un territorio realizante para la vida.

Si establezco relaciones saludables con las cosas y las personas, voy encontrándome con grandes verdades que necesariamente me conducen al bienestar: En primer lugar descubro el valor suficiente de la relación con Dios para mi vida.. Él debe ser el centro absoluto de los espacios relacionales, por tanto, cualquier otra relación debería estar dependiendo de la relación con Dios. Igualmente, cuando crezco saludablemente en las relaciones, coloco mi vida en el espacio correcto del mundo donde Dios me puso, disfrutando las cosas y las personas y no usándolas nunca para hacerme daño con ellas. Finalmente, con mi crecimiento relacional trabajo para ordenarlo todo en el presupuesto del propósito de Dios.

El nivel relacional ideal o maduro, en un ser dotado de voluntad y conciencia racional. A esto convencionalmente lo hemos definido como amor y con él se quiere identificar un sinnúmero de condiciones es lo que se define como amor y con él se quiere identificar un sinnúmero de condiciones que permiten la solvencia relacional:

  • El amor no es una dimensión sentimental, es un nivel relacional.
  • Lo que yo siento no es necesariamente lo que me permite o me impide las relaciones.
  • El cielo es un espacio sustentado en relaciones profundas y realizantes, por eso el escritor de la primera carta de Juan habla de tener toda la claridad necesaria para ubicarse objetivamente en la vida: “si estamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión los unos con los otros”. Así que el cielo es un territorio donde las relaciones son ideales, contrario al infierno donde las relaciones estarían ausentes o se utilizarían sólo para dañar. Así que, esta vida es el preámbulo de lo que será la eternidad, aquí se puede vivir el cielo si hay la madurez para establecer relaciones válidas, pero se puede vivir también un infierno cuando no se es capaz de establecer dichas relaciones con madurez.

El amor, como fundamento de la realización humana, nos invita a establecer relaciones profundas y maduras con Dios, las personas y el entorno.

La plenitud se alcanza cuando el amor se convierte en un nivel relacional más allá del sentimiento, centrado en los mandamientos de amar a Dios y al prójimo. Este amor relacional, guiado por los principios divinos, define nuestra vida como un espacio de crecimiento, bienestar y sentido que prefigura la eternidad.

Por eso, la afectividad, según el mundo, contrasta enormemente con la afectividad según los criterios de Dios, porque sus formas de asumir el entorno, es un espíritu relacional que contrasta con el sistema de valores que se va perfeccionando en la clara relación con Dios. Ambos sistemas son incompatibles, el uno tiene intereses estrictamente temporales, el otro tiene interés eterno. No saber establecer espacios relacionales bien definidos, según el orden de lo que Dios dice, me lleva a perder años preciosos en la ilusión ingenua de que estoy haciendo grandes cosas pero que no llevan a nada.

Así que, con esta propuesta afectiva de Dios definida con los dos criterios de los grandes mandamientos, el primer y gran mandamiento y el segundo tan importante como el primero, y la propuesta de preferir el amor a Dios frente al amor del mundo, podemos comenzar a construir un territorio afectivo donde el amor nos va a llevar a niveles de realización incomparables.

y alcanzar por ella nuestra plena realización.

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