Los poderosos efectos de la resurrección de Jesús Parte 2
Semana Santa
Conozca distintos aspectos de análisis de la obra de Cristo Jesús en el calvario, motivándonos a vivir a la altura del presupuesto que Dios dejó señalado a través de la personalidad maravillosa de Jesús.

Pr. jorge enrique orejuela castillo
Pastor y consejero por más de 40 años. Graduado en Teología de la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos. Médico cirujano graduado de la Universidad del Valle. Actualmente se desempeña como Presidente de la Junta de Presbíteros de la Iglesia Apostólica de Jesucristo - "Fe en Jesús" Comunidad Internacional.
Los poderosos efectos de la resurrección de Jesús Parte 2
La resurrección es el acontecimiento más importante y definitivo de la creación, todo lo que venía de atrás en la creación concluye ahí y de ahí se abre una posibilidad nueva. Con la resurrección se precipita el programa final que justifica la existencia de esta creación, una existencia progresiva, en un orden gradual por millones de años, y en un momento se da el acontecimiento que inicia una nueva creación y empieza el declive de la actual: un hombre muerto se levanta, para nunca morir; el mundo funciona como siempre, pero se está construyendo una creación gloriosa en el seno de otra que tiene su declive. ¡Y hoy el hombre está metido en ese proceso!
Es así como aparece un nuevo ser humano, con una naturaleza que no es biológica; con condiciones no caducables; un ser inmortal, que surge de su resurrección. Toda la creación que produjo todos los elementos para que ese ser humano viviera, ahora se justifica, entendiendo que ese era el objetivo de su existencia -el de la creación-. En otras palabras, analizando el texto de Romanos 8:18-22, se puede decir que todo va conduciendo a la aparición de una dimensión de la creación que pueda alcanzar las características de una criatura que no perece. Entonces aparece una nueva especie. Jesús encabeza una nueva condición de la especie que se identifica como los hijos de Dios y confirma las promesas de Dios y hace partícipes a los creyentes de esta condición.
Es decir, en la condición gloriosa alcanzada por el Señor Jesucristo, Dios a todos los seres humanos también los levanta para trasformar su cuerpo que se degrada y convertirlo en un cuerpo semejante al de la gloria de la gloria de su Hijo (Filipenses 3: 20- 21). Por la fe se puede decir que esto se está desarrollando ya (1Juan 3)
A partir de la experiencia de Jesús, se puede decir que aparece una nueva persona humana que se caracteriza por su estructura espiritual que genera una nueva dimensión de la vida; un ser humano celestial, que surge a partir de la resurrección. En definitiva, cuando Cristo se levanta, aparece un hombre nuevo, con vocación especial para la gloria de Dios.
Entonces, con la resurrección de Jesús se acepta la victoria sobre todo lo que produce dolor y frustración en este mundo, porque si Jesús lo logró, nosotros como él lo alcanzaremos.
La resurrección de Jesús inaugura una nueva humanidad, inmortal y gloriosa, cumpliendo el propósito eterno de Dios y confirmando la esperanza cristiana de vida eterna.
Ante nuestra vulnerabilidad de criatura hecha del polvo, la resurrección es la victoria sobre la muerte, porque se superan todas las limitaciones de nuestra condición biológica (1 Corintios 15:54). Hay una nueva naturaleza que supere cualquier riesgo de perecer. El apóstol Pedro lo expresa como llegar a ser partícipes de la naturaleza divina, (2 Pedro 1:3-5), es decir, de la tumba se levanta una naturaleza que no comparte ninguna criatura, ni aún los ángeles, una naturaleza que se relaciona con la naturaleza de Dios.
El programa de Dios desde la eternidad establecía esto, y luego se dio en Jesucristo haciendo posible la verdadera vida y la inmortalidad, por medio de este recurso incomparable. De en medio de la corrupción se levanta esta extraordinaria condición y surge la dimensión superior de una nueva especie que tiene condiciones que en este mundo son desconocidas. En Apocalipsis 20:11-21:8, deja ver que todo el sistema viejo, las condiciones de la creación primitiva desaparecen para aparecer el nuevo, donde los propósitos de Dios comienzan a cumplirse. En esa resurrección no hay lugar para los muertos, todos han resucitado para el juicio, donde la primera muerte es la biológica, la segunda es la condenación, y hay una nueva tierra como territorio existencial de la eternidad.
De este modo la resurrección de Jesús es el suceso que confirma toda la doctrina cristiana, pues todo lo que se cree y se recibe de Dios, se confirma con esta experiencia del hombre que inauguró de una manera especial la forma de creer en Dios y pudo confirmar su eficacia al ser levantado de los muertos para heredar la gloria de Él. Es esa inspiración del logro de Jesucristo que motiva al bautizo, el anhelo de ser sumergidos y asimilar la muerte y levantarse anhelando vivir a la altura de esa experiencia gloriosa que vivió Cristo Jesús.
Así que, para los cristianos, todo lo que se espera recibir de Dios se confirma con esta experiencia que maravillosa que Jesús alcanzó.




